Sancionaban sin proceso. Hoy cada sanción tiene descargos, decisor y recurso.
Los llamados de atención iban «a la hoja de vida» sin proceso y después se usaban como antecedente. La misma persona que reportaba la falta investigaba, presidía los descargos y firmaba la decisión. Las actas hacían preguntas para que el trabajador se culpara. Las sanciones no tenían recurso ni fecha.
Se rediseñó el proceso completo: llamado preventivo que no deja antecedente, citación con los hechos, las pruebas y cinco días hábiles, quien reporta no decide, acta sin preguntas de culpa, decisión con recurso y plazo, y causal concreta cuando se termina un contrato. Formatos nuevos y capacitación a los jefes.
Cada sanción pasa por descargos, la decide alguien distinto de quien la reportó y tiene recurso con fecha. Los jefes sancionan sin llamar al abogado cada vez. Lo que se firma tiene cómo sostenerse.